En el Sportivo Teatral, la salita más
acogedora de la escena porteña (Thames 1426), todos los sábados
la actriz Analía Couceyro invita a un menú de sensaciones plácidas,
de espíritu bucólico y burlón.
A las 18 todo comienza con un té con torta
casera que hace bien, que invita a dejarse estar. El espacio en
sí mismo tiene lo suyo y esta talentosa actriz -discípula de
otro talentoso, como es el director Ricardo Bartis- sabe
aprovecharlo. A su manera, Couceyro encuentra claves teatrales
para el lugar y se apodera de él, convirtiéndolo en un entorno
sumamente agradable. Un tentadora propuesta para dejar todo trajín
urbano esperando en la puerta de esa hermosa casona de Palermo
Viejo.
Así, "Tanta mansedumbre", título
de esta experiencia, es una invitación a dejarse llevar hacia
otra poética que poco tiene que ver con el bullicio y que, para
estos primeros días otoñales, hace muy bien.
Para este viaje íntimo, personal, en el cual
entran algunos pocos espectadores, Couceyro desgrana los textos
de la escritora brasileña Clarice Lispector. Su aliada, su cómplice,
su trampolín. Por eso, luego del abundante té, aparece su fina
estampa para narrar las historias de estos personajes nacidos de
una pluma exultante, irónica, de una poética bellamente
particular.
"Yo escribo como quien sueña",
dijo una vez Lispector. Y sus sueños dan envidia, dan ganas de
dejarse llevar.
Como ya lo hizo con textos de Lamborghini,
Couceyro vuelve a investigar en textos literarios intentando
encontrar las claves teatrales para llevarlos a escena. Y aunque
no llegue a contar una historia unificadora (quizá ni fue su
intención), aunque algunos relatos sean más seductores que
otros, vale el todo de esta experiencia. Un todo de enorme
riqueza expresiva en el que esta excelente intérprete presta
las inflexiones de su voz, su cuerpo entero con los mínimos
recursos de puesta.
La torta inicial de este viaje está
preparada por las mismas manos de la madre de Analía Couceyro.
El gusto de lo que sigue después de esta invitación tiene el
mismo trato artesanal, la nobleza de aquello que está hecho con
talento, con cariño.
Hay un único inconveniente (nada es
perfecto...) y es que para sumarse a este viaje hay que llamar
al teléfono 4833-3585 con tiempo, porque el famoso boca a boca
ya hizo lo suyo y este convite ganó varios merecidos adeptos.
Alejandro Cruz