Tapa actual de Clarín
Domingo 24 de agosto de 1997

Tapa del día Títulos del día Sumario de Sección Archivo


CULTURA: ARTE AL AIRE LIBRE  
En una plaza de Palermo Viejo evocaron a Borges y Cortázar

Los dos nacieron en agosto · La plaza se llama Cortázar y allí empieza la calle Borges · Hubo jazz, teatro, murga, ballet, reflexiones y poemas · En vida, los dos escritores se trataron con respeto y distancia

JUDITH GOCIOL

Más información

Siguen los encuentros
Notas relacionadas
 
Homenaje en la casa de las raras palabras
POESIA AL SOL. Hubo textos colgados por los vecinos, como ropa recién lavada, para la lectura de todos.
Jorge Luis Borges pasó varios años de su vida en Palermo Viejo y, quizá por eso, el barrio tiene geografía laberíntica y vocación para recordar las fechas en espejo. Ayer, se festejaron allí los cumpleaños de dos escritores: el del autor de El Aleph y el de Julio Cortázar; uno nació el 24 de agosto de 1899 y el otro el 26 de agosto de 1914.

De escritura, ideologías y biografías suficientemente diferentes hay -sin embargo- una dimensión, geográfica, en la que ambos se encuentran: Borges esquina Córtazar, es el punto exacto donde un tramo de la ex calle Serrano (que desde el año pasado lleva el nombre del autor de Ficciones) se toca con la plaza que, hace tres, fue rebautizada con el apellido del escritor de Rayuela.

Alrededor de esa esquina se desarrollaron los festejos organizados por la Sociedad de Fomento de Palermo Viejo y apoyados por la Secretaría de Cultura del gobierno de la ciudad.

Por la plaza pasó el grupo de ballet de mujeres del barrio 40/90, la murga Atrevidos por costumbre, el conjunto Muchas negras atacadas -que tocó jazz, en honor a Cortázar y a su admirado Charlie Parker- y un grupo de teatro que llevó al escenario el poema Fundación Mítica de Buenos Aires, texto del propio Borges.

"Una manzana entera pero en mitá del campo/ expuesta a las auroras y lluvias y suestadas/ La manzana pareja que persiste en mi barrio: /Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga", recitaba la voz de Jairo mientras -en la puesta teatral- unas parejas bailaban una milonga y otros compadritos barajaban sus cartas de truco con la misma ferocidad que los cuchillos... "A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:/ La juzgo tan eterna como el agua y el aire".

Por supuesto también hubo lectura de poemas y reflexiones acerca de las obras de los escritores evocados ayer.

"Las relaciones entre Borges y Cortázar como discursos narrativos han sido variadas y múltiples: comparten a Sarmiento y Martín Fierro, rechazan por igual cierta empolvada tradición hispánica y ambos han producido modificaciones decisivas en el terreno del relato fantástico, aunque también es cierto que difieren en el trato con lo narrado. (...) Más allá de las siempre arbitrarias y odiosas comparaciones, uno como otro discurso han construido un espacio en el que convergieron las vanguardias de la Argentina de la segunda mitad de este siglo", explicó Maximiliano González, uno de los convocados para exponer sobre literatura.

En rigor, los dos autores no tuvieron un trato demasiado directo. Más de una vez Cortázar manifestó su admiración por la escritura de su colega, mientras que Borges se refirió a Cortázar del mismo contradictorio modo en que se expresó respecto de muchos otros temas.

Elogios y distancia

El autor de El Aleph publicó por primera vez el texto Casa Tomada, de Cortázar, que apareció en la revista Los anales de Buenos Aires. Al respecto, en una oportunidad declaró que no le atraían "esos juegos de la incomodidad, contar un cuento empezando por el medio", y otra vez comentó: "Dicen que he influido en Cortázar, no seamos tan pesimistas, los cuentos suyos, que casi no he leído, han de ser mejores que los míos".

Quizá porque no es más que el azar el que rige al calendario, al tiempo de los relojes de arena y a la geografía es que Palermo Viejo ha unido a los escritores para siempre en el cruce exacto entre una calle y una plaza. Pero hay -además- una dimensión, mítica, en la que Jorge Luis Borges y Julio Cortázar se vuelven a encontrar: en el reconocimiento de los lectores que los consagraron parte fundante de la literatura nacional.




Volver arriba