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Sábado 1 de julio de 2000
ARTE: NUEVAS TENDENCIAS EN LAS GALERIAS
Los espacios de arte en el terreno de la experimentación
Cada vez son más las galerías que apuestan a obras contemporáneas · Una de ellas se instaló en Palermo Viejo con obras de José Luis Anzízar; otra, en Plaza San Martín, con el neoyorquino Matthew McCaslin

ANA MARIA BATTISTOZZI.


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SIN TITULO. Del artista neoyorquino Matthew McCaslin, en la galería C/C.

En el marco de la compleja situación económica que afecta a todas las actividades de nuestro país, es sorprendente la cantidad de espacios de arte que han abierto en el último año y medio en el ámbito de esta ciudad. Sobre todo porque la mayoría de ellos se dirige al arte contemporáneo y en especial a formas que se desarrollan en el terreno de la experimentación.

Los hay de distinto calibre y dimensión: desde un zaguán, como el que tiene Anima en Acuña de Figueroa al 1700, al espacio de la Galería Blanca, en un conocido edificio de Florida y Córdoba.

Se diría, sin embargo, que son Palermo Viejo y el Abasto las zonas más frecuentadas por este tipo de emprendimientos. Duplus y Belleza y Felicidad, dos espacios que en general exponen artistas emergentes y algunos que ya han superado esa condición, eligieron la zona del Abasto. Elsi del Río, la nueva galería que abrirá sus puertas el viernes 14 en Arévalo 1748, prefirió Palermo Viejo, un barrio que tuvo sus pioneros en Gara y Juana de Arco, las dos galerías próximas a la plaza Julio Cortázar, el centro de la movida de la zona.

El nuevo espacio de arte saldrá a escena con Zapatos, una muestra de dibujos y objetos de José Luis Anzízar. Curiosamente, el nombre de esta galería se inspira en una conocida cantante uruguaya de los años 50 y 60, que dejó la escena para casarse con un fabricante de zapatos.

Fuera de este circuito y más próximo al que desarrolla su actividad en las vecindades de Plaza San Martín, se acaba de instalar C/C, en un subsuelo de Suipacha 868.

El desafío no es menor: en la zona coinciden Klemm, Ruth Benzacar, Filo, Van Eyck, Rubbers, Palatina y Arroyo, entre otros galeristas de prolongada trayectoria.

La apuesta de su director Arturo Carbajal es definitivamente por el arte contemporáneo y tras haber vivido décadas en el Soho neoyorquino, no es extraño que su espacio tenga mucho del clima de aquellos que abundan en el famoso distrito del arte del bajo Manhattan.

La muestra inaugural, que permanece abierta hasta el 29 de julio, está dedicada al artista multimedia neoyorquino Matthew McCaslin, e incluye una variación de la video instalación "Bloomer", que fue exhibida en 1995 en el centro Pompidou.

"Bloomer" (Lo que florece) consiste en una serie de televisores que proyectan simultáneamente imágenes de flores de distintos colores, intensos y saturados. Son imágenes tomadas de un banco de imágenes y son acompañadas de un ruido de chicharras gigantes registrado en unas islas del Pacífico.

El efecto hipnótico que ofrece esta versión múltiple de la naturaleza mediatizada es fundamental al sentido que propone la obra. Así, hechizado por ese ciclo interminable de imágenes simultáneas, el visitante puede pasarse horas, en ese subsuelo oscuro sin gozar de la naturaleza o el sol.

En una habitación continua, una parafernalia de cables, enchufes y aparatos eléctricos se expone groseramente, sin ocultamientos. Todo el sistema eléctrico del que dependemos como el aire que respiramos está allí, a la vista, para recordarnos esa terrible dependencia. Mientras tanto, el ámbito de la galería, en realidad un sótano con cañerías aéreas que nadie se empeña en ocultar, constituye el marco ideal para esta exhibición.