- La zona fue bautizada Palermo Hollywood por su cercanía
a los estudios de América TV
- Se abren cuatro nuevos locales por mes
- Se valorizaron las propiedades
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Para alegría de los paladares porteños, la ciudad
tiene un nuevo centro gastronómico. Le dicen Palermo Hollywood,
porque su centro coincide con los estudios del multimedios América,
y también dicen que le arrebató el trono a Las Cañitas, el anterior
heredero de la corona gastronómica que también se calzaron Costanera
Norte, Recoleta y Puerto Madero.
Las
63 manzanas comprendidas entre Juan B. Justo, Niceto Vega, Dorrego
y Paraguay protagonizaron un cambio radical. Un año atrás era una
zona oscura y silenciosa donde abundaban las pintadas neonazis y la
gente se refugiaba en sus casas al anochecer. Ahora, las calles están
llenas de gente joven durante todo el día, de los bares emana olor
a especias y la cerveza se comparte a toda hora en las veredas.
Los empleados de América se conformaban con los fideos con estofado
que preparaban en Lo del Gordo, un bar con manteles de hule y televisor
siempre encendido, donde las servilletas eran trozos de papel cortado
a mano. Así eran las cosas un año atrás.
Cuando el dueño del lugar falleció, los habitués del bar entraron
en pánico, porque no había otro lugar donde almorzar. Durante unos
meses, la viuda del hombre tuvo que improvisar almuerzos sobre unos
caballetes en el garaje de su casa, en Honduras entre Fitz Roy y
Bonpland.
Ahora, los mismos empleados pueden elegir entre más de 30 opciones
que incluyen bares de tapas, de ostras, de cervezas importadas;
restaurantes de sushi, de comida mediterránea, internacional, vietnamita;
bares donde se venden flores exóticas, adornos, comestibles raros;
locales con jardín, con terraza o patio.
"Se inauguran alrededor de cuatro lugares nuevos por mes.
Para nosotros es mejor que haya más locales, porque cada vez va
a haber más laburo", dijo Gerardo Bettiga, de Omm, el
bar de tapas que funciona en el local donde servían tallarines con
estofado.
Apuestas
fuertes
La
semana última, con la inauguración de Central, en Costa Rica 5644,
quedó demostrado que la zona también inspira apuestas fuertes. Sus
dueños invirtieron medio millón de dólares en un galpón de 350 metros
cuadrados que reciclaron y amueblaron con barras de mármol de Carrara
y sofás de cuero blanco.
El lugar huele a Soho neoyorquino. Tiene un deck al aire
libre donde se puede comer sobre colchonetas, un área con estanterías
donde se venden productos de bazar y comestibles y un sector con
canastos donde papas, ajíes y limones recrean el clásico mercado.
"Viajamos a Europa y a Nueva York para buscar el concepto
y surgió esto, que reúne muchas ofertas, como en un mercado",
dijo Pablo, el manager del lugar.
La carta tiene precios moderados y ofrece ensaladas con combinaciones
de quesos, delicias japonesas, platos sobre la base de salmón sazonados
con lima y jengibre, endibias con queso de cabra, sándwiches con
panes frotados con tomate y oliva, platos vegetarianos, crocantes
de manzanas y peras tiernizadas en azafrán con helado, entre otras
delicadezas.
Todo parece indicar que los empresarios gastronómicos jóvenes van
a seguir invirtiendo en este nuevo polo gastronómico.
La Morocha, una discoteca situada debajo de las vías del ferrocarril
Mitre, instalará un bar con el mismo nombre en el barrio.
Varios restaurantes que tienen locales en la zona de Las Cañitas
están a punto de inaugurar sucursales en la zona: Morelia, por ejemplo,
abrirá una cantina y pizzería en Carranza y El Salvador; Azul Profundo
prepara un restaurante en Humboldt y Gorriti, y Soul Café abrirá
en El Salvador y Bonpland.
El restaurante El Primo, con sede en la zona de la cancha de polo,
tiene su versión femenina en Gorriti y Humboldt, que se llama La
Prima; igual que La Consuelo y Sostiene Pereyra, dos reconocidos
restaurantes que respetan la misma estética de los locales que tienen
en Las Cañitas.
Palermo también sedujo a algunos actores, que se lanzaron a concretar
su propia aventura gastronómica. Gastón Pauls, Diego Díaz y Florencia
Peña regentean El Gran Lebowsky, un antiguo maduradero de frutas
convertido en restaurante, en Arévalo al 1600.
Un
restaurante para dos
Algunos
inversores que ya tienen negocios en la zona redoblarán la apuesta
con nuevos emprendimientos. Como los dueños de Omm, que inaugurarán
a comienzos del año próximo un restaurante tan íntimo como exitoso:
tendrá capacidad para sólo dos personas y ya tiene reservas para los
tres primeros meses.
A medida que aumenta la oferta gastronómica, escasean los locales
en alquiler. Pero eso no es suficiente obstáculo para frenar el
crecimiento de la zona. Casas antiguas, talleres y hasta departamentos
en plantas altas se convierten progresivamente en restaurantes.
El jueves último, los dueños de Unico, que es uno de los primeros
y más populares bares de la zona, inauguraron un restaurante.
El Salvador, al 5567 de esa calle, funciona en una casa en planta
alta convertida en un gran salón alumbrado con veladores, que tiene
una gran chimenea en el centro y una nutrida barra a un costado.
Arriba hay una bodega donde botellas de hasta 300 pesos se conservan
a rigurosos 18 grados. Y también hay una terraza para comer al aire
libre.
"Nos gustó cómo se empezó a mover la zona, encontramos este
lugar de casualidad y lo hicimos", dijo Charlie Beccar Varela,
uno de los dueños. En total son tres socios que alquilaron la planta
baja, donde funciona un garaje, y el departamento del primer piso,
que se convirtió en restaurante.
Cuando el barrio no aspiraba a ser un centro gastronómico, los
locatarios no tenían muchos requisitos. Ahora, los alquileres aumentaron
y piden entre 50.000 y 70.000 pesos en concepto de llave.
Claro que hay negocios a medida de cada bolsillo. Al lado de El
Salvador, Osvaldo Decurnex y Lucila Bruno abrieron, la semana última,
Tiempo de Gitanos, un bar y restaurante que funciona en una antigua
mueblería reciclada.
"Tiempo de Gitanos es por el tema de la volqueteada.
Muchas de las sillas que hay acá las encontramos tiradas en la calle
y las arreglamos. La vajilla también la conseguimos revolviendo
en los puestos del Mercado de las Pulgas", contó Osvaldo.
Bistró
de famosos
Sonoman,
en Fitz Roy 1655, era una típica casa antigua estilo "chorizo",
con galería y jardín y con una parrilla en el fondo. Ahora es un restaurante
con una carta de platos exóticos que no desperdició la galería ni
el jardín.
Todas las tardes, en una mesa al aire libre, Gerardo Sofovich,
Pipo Cipolatti y los demás miembros de "Polémica en el bar"
repasan el guión del programa. Es una suerte de espectáculo al aire
libre al que nunca falta algún curioso.
La mayoría de los restaurantes y bares tienen barman o barwoman
y son especialistas en la elaboración de tragos especiales. El vino
en copa también es una modalidad que se ofrece en la mayoría de
los bares, donde para beber un buen vino se gastan entre 8 y 12
pesos por copa.
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