ARGENTINA ES UNA ASTILLA EN EL CORAZON.
por Victor Gurri

No hay peor castigo que conocer el futuro, contarlo y no ser escuchado. No hay peor tortura que intuir el devenir y ser ignorado. No hay peor impotencia que nadie quiera escuchar lo que uno tiene revelado.

La historia nos condenará inexorablemente, y no por el desatino, impericia o malicia de nuestros gobernantes, sino por haberlos elegido una y mil veces. Mutando de caras y espejitos, sin animarnos a cambiar de raíz nuestras peores costumbres y a ellos también.

Alguna vez, un poeta español dijo que las mismas letras, pero en diferente orden son las que uno puede encontrar en ARGENTINOS y en IGNORANTES. Efectivamente, así es. Yo en su momento di de hecho que era más fruto del capricho, que de un oscuro designio del destino. Creí que era un juego azaroso del idioma y supuse que dentro del castellano debían existir otras palabras con las mismas letras. Nunca las encontré.

Hoy, no digo que estemos signados por terrible maldición, pero es un punto de partida para repensarnos y repensar nuestro país y a nosotros, nostálgico, sinuoso, desmemoriado, tramposo, hipócrita, cobarde e ignorante.

En los '70, alguna juventud salió a patear el tablero de lo establecido. Esos jovenes nos gritaban que algo estaba mal y que ya no toleraban vivir de esa forma en ese sistema. Los jóvenes adolecían, nos decían cosas y los responsables mayores del orden público mataron al paciente que se quejaba, nunca atacaron la enfermedad que los aquejaba. El pueblo y básicamente la clase media se escondió tras su mundo ficticio y esbozaba frases del tipo "algo habrán hecho", aceptando de esa forma el crimen, aún sin saber que habían hecho.

A nosotros, los argentinos, nos encanta hablar del pasado que nos contaron, pero somos incapaces de pensar por nosotros un futuro esperanzador. Hablamos de que fuimos 7ma potencia y desconocemos que fue en la década infame. Nos encanta decir que Diego le ganó a los Ingleses, sin importar que el gol fue con la mano, "la mano de Dios".

Menem, nos puso frente al mundo, lo hizo sin anestesia y sin contenciones. Privatizó todo lo público y nos arrojó de lleno a la economía de mercado. La mayoría de los argentinos compraron, mediante el voto ese proyecto, no en su primer mandato, ya que accedió a la presidencia con un discurso absolutamente opuesto. Lo reeligieron sabiendo lo que había hecho durante el primer gobierno.

Lo reeligió el stablishment y esto no es condenable, ya que los números demuestran que fueron los grandes beneficiados. El diario Clarín se transformó en el Multimedio más importante de Argentina, sumando a sus activos Radio Mitre, CTI, OLE, Torneos y Competencias, Multicanal, etc. Amalita era la novia y embajadora itinerante de su gobierno, Macri el modelo de empresario menemista, Hadad, Neustard y sigue la larga lista.

Los pobres también lo eligieron y podríamos decir que tampoco son condenables, por varias razones que se pueden objetar, pero razones al fin. Los pobres podían acceder a mercadería más económica, debido al plan de convertibilidad. Ellos podían proyectar su futuro inmediato como ningún otro gobierno se los hizo ver. Sabían que un kilo de arroz valdría lo mismo y que una TV importada era adquirible y hasta en cuotas fijas. No se puede pedir a los pobres un análisis económico local, regional o mundial y como los efectos de esas políticas terminarían en lo que hoy terminó. No se puede pedir a los pauperizados que piensen en un proyecto de país, cuando el día a día y las necesidades primarias son su único objetivo.

Lo imperdonable, lo terrible, lo siniestro y lo crudamente condenable, es la responsabilidad real y concreta de nuestra clase media. La misma que en su mayoría salió cacerola en mano a ensordecer sus propios oídos ya que nadie más los escucharía.
Esa clase media, que me contiene y que en su mayoría tuvo el privilegio de acceder a la educación, primaria, secundaria y en muchos casos universitaria. Educación que recibió gratuitamente del Estado. Esa clase media que no les importaron los pobres hasta que los saqueos la llenó de inseguridad e indignación.

Si menem accedió al poder fue porque alguien lo votó y muchos de los que hoy sufren el desempleo, la falta de obra social, la delincuencia y la violencia de arriba y de abajo, están sufriendo lo que ellos mismos generaron.

Era común escuchar como se desprestigiaba, ridiculizaba o lisa y llanamente se hacia oídos sordos, frente a los que de una u otra manera intentaban explicar que esto sucedería. ¿cuántos políticos hablaban de los males que traería el incremento de la Deuda Externa? Salvo el solitario de Zamora nadie. Se lo excomulgaba o se lo tomaba como el loquito.

Hay una anécdota que muestra la tilinguería de este pueblo. Cuando George Bush padre visitó el Congreso Nacional, Zamora se paró y comenzó en solitario y a viva voz a increpar al visitante, sin insultos ni improperios, sólo explicándole cómo sus políticas estaban destruyendo el país. El comisario retirado "no me acuerdo el puto apellido", diputado por la UCD, lo sacó del recinto a los empujones y las trompadas, demostrando la falta absoluta de responsabilidad cívica.
En cualquier país civilizado, hubieran dejado que termine de hablar, después de todo era un diputado elegido por el pueblo y el comisario-diputado echó a las trompadas a un sector del pueblo del recinto. Es pensable que la UCD, haya actuado por obediencia debida a Bush, como acto intolerante e infantil de quien se siente incomodo por quien expone a un invitado en una fiesta. Uno debe suponer que quien habla es el responsable de sus palabras y no debe hacerse cargo de las mismas. Como en "la Celebración" se hecha a quien le agua el protocolo y lo esperable de una fiesta. Esas palabras lo incomodan y se hiciron insoportables, entonces lo mejor es correrlas, taparlas, acallarlas, suprimirlas, desaparecerlas y trompearlas. La realidad a veces adquiere formas ridículas.

Volviendo a los votantes Clase Media de Menem, ellos al igual que el diputado UCD, giraban el rostro y suprimían el discurso de quien cuestionaba de la manera más básica las políticas carnales del gobierno menemista. No tenían respuestas exteriorizables ante el planteo básico y llano, de que comprando un producto importado había una fábrica que cerraba y gente que se quedaba sin trabajo.
Las respuestas exteriorizables eran del tipo "La culpa es de los industriales nacionales que no se adaptan o modernizan, si ellos produjesen las cosas con la calidad de lo importado yo las compraría ". Si uno trataba de explicar que los productos importados estaban producidos en países donde la mano de obra era casi esclava o que los aranceles de importación eran nulos y la convertibilidad encarecía el costo argentino, y que por tanto era imposible competir, ellos tenían su respuesta interior no exteriorizable "a mi no me importa, yo estoy bien"

Ignorantes, energúmenos y egoístas que hoy se quejan porque los estafaron y perdieron su standard ficticio de vida.

Lamentablemente, para aquellos que éramos los aguafiestas, ni siquiera nos queda la sensación de haber ganado una discusión que hoy ya no tiene reparo.

Creo que la clase media argentina quiere tener una venda en los ojos, y comprar fantasías. No quisieron resignar, ni quieren resignar nada, nunca.

Mientras viajaban a Florianápolis, se cagaban de risa de la mala calidad de los productos brasileños y de los negros primitivos que se conformaban con autos de segunda. Los ignorantes jamás se dieron cuenta que una cosa es un plan de gobierno y otra es una política de estado. Peor aún, creyeron que una herramienta económica o un ministro puede gobernar y traer prosperidad. Obtusos.

A lo largo de los años y en las mismas épocas Brasil invertía en industria, mientras aquí Cachiatore inauguraba autopistas festejadas y Martínez de Hoz eliminaba los aranceles de importación.
Cuando Alfonsín declaró la "economía de Guerra" reduciendo el presupuesto nacional de las universidades, Brasil invertía, promovía y planificaba las carreras universitarias que serían el semillero de la investigación y su industria. Cuando Menem privatizó los servicios de la forma más irresponsable y corrupta, Brasil reforzaba sus empresas de servicios. Hoy cuando Duhalde no puede controlar el precio de los combustibles, por no tener una sola empresa de petróleo del estado que rija el valor especulativo del crudo, PetroBras, empresa estatal Brasileña compra a PeCom empresa privada argentina de petróleo. Hoy cuando Duhalde o cualquier presidente argentino reza para que las telefónicas no aumenten sus tarifas, EmBraTel Empresa Brasileña de Telecomunicación compra el paquete accionario de Worcom y queda con el 100% de su control estatizado. Hoy cuando el Excel Group vacía y revende a empresas nacionales como Musimundo, Havana, Disco, etc., Brahma compra a cervecería Quilmes.

Así de estúpidos son los brasileños. Jamás han hecho ostentación de mantener relaciones carnales con USA, jamás enviaron tropas ni a medio Oriente ni a ningún lado, creyendo que eso los posicionaría mejor en el mundo. Eso sí, han vivido alejados del último producto y de la última sofisticación del Marketing. No tienen buenas publicidades, ni ropa tan exquisita, ni la mejor carne del mundo, ni el dulce de leche.... pero ya la tendrán y para colmo postulan a un tal Lula que es izquierdista.

Los hijos de esa clase media ilustrada que era orgullo para el país en los '60, hoy piensa irse a cualquier lado que no sea la Argentina, porque dice que este país no tiene expectativas ni futuro. Puede ser verdad, pero ellos entre otros son los mayores responsables de nuestros males.

Hoy tienen hermosas 4x4 que no podrán mantener, ya que necesitarán 1600 pesos para comprar las bujías. Hoy buscan autos usados, seguramente producidos en Brasil porque esas mismas bujías les cuesta 200 pesos. Hoy tienen que tolerar el turismo Chileno, Uruguayo, Brasileño y hasta Mexicano llenando los shopings y llevándose lo que a ellos les está vedado.
Muchos ya no tienen obra social y deben sufrir las esperas en hospitales, que no tienen ni para gasas, gracias a que a la economía de mercado no le importa la salud pública. Muchos nuevamente regresan a sus chicos a los colegios públicos, ya que no pueden pagar las matrículas de los privados y se encuentran con un panorama desolador... pero a ellos no les importaba, es más la carpa blanca era un mamarracho político.
Peor aún, tienen horribles pesadillas donde terminan siendo cartoneros y revuelven la basura de sus vecinos y descubren que no hay nada para llevar porque el vecino tampoco consume.

Nunca sueñan con ser piqueteros, porque desconocen lo que es reclamar, es más en sus mismos sueños piensan que los piqueteros le cortan el tráfico a sus ex jefes y les aterra la imagen de la vergüenza.

Hasta en sus sueños siguen siendo egoístas y cobardes.

Durante la vigilia, bien despiertos no tenían empacho en levantar el vidrio de la 4x4 si se acercaba algún chico a pedir. Es más, polarizaban los vidrios para ser anónimos y no ver a los costados, sólo el parabrisas cristalino permitía ver el porvenir en las novísimas autopistas con peaje.

Así estamos, porque así somos. Los políticos no dejan de ser lo que nosotros somos. Ellos se aferran a sus sillones, sus estafas, sus coimas y sus miserias. Sin más que quien escribe, que aún odiando y sufriendo esta realidad no es capaz de alzarse, ponerse de pie y gritar que también es responsable de este genocidio y destrucción, disfrazado de país que nos transforma en caníbales.

Hoy mismo esa clase media venida a menos, sueña con que Menem retorna al poder y mágicamente retrotrae todo al 92. Claro, no quiere que le digan que ya no hay nada para vender y que gracias a que Menem duplicó la deuda externa hoy ya no hay crédito. Piensan que el culpable es Duhalde que devaluó, pero no recuerdan que Duhalde era el vice y le garantizó los votos bonaerenses. Piensan que el responsable fue Saa que declaró el default, pero no percibieron que el Congreso entero lo aplaudió.

Algunos, los que perciben, los que intuitivamente sienten que Menen los cagó, dudan de Carrió porque tiene una cruz o porque nunca ejerció el poder en alguna provincia (Duhalde si, Menem si, De la Rua si...) como si eso fuera garantía de algo, dudan porque es mujer, dudan porque dice la verdad, dudan porque es mesiánica, dudan porque es gorda, dudan porque no saben si la dejarán gobernar. Entonces terminarán llegando a la conclusión que es mejor tener a la mafia y pagar peaje, que dar algo de sí y jugarse a sostener un gobierno que puede ser esperanzador.

Hoy nada es garantía de nada, ni aquí ni en ningún lugar. Lula puede ser un blef, Zamora puede ser solamente un buen orador, Carrió puede ser nada más que una persona bien intencionada. Lo que es innegable e irrefutable es que la gran mayoría de los peronistas y radicales que estuvieron ejerciendo ministerios, gobiernos, intendencias, cargos en el ejecutivo, diputados y senadores, son responsables directos del mayor acto de traición a la patria que jamás se haya vivido. Ellos ya fueron, ellos ya han sido, ellos son los que fracasaron o los que triunfaron en este período.

Prefiero algo esperanzador, que me exija sacrificios y no encantadores de serpientes que finalmente nos envenenen la vida.

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