Transcripción
de una carta que no es de mi autoría, sino del
recordado ROBERTO ARLT. La envío porque considero que poco
han cambiado las cosas desde ese 1933 o en realidad... qué
poco
aprende la gente.
Mercedes Donoso
"ASPIRO
A SER DIPUTADO"
Señores: Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande
y a "acomodarme" mejor. Mi finalidad no es salvar al país
de la ruina en la que lo han hundido las anteriores administraciones
de compinches, sinvergüenzas; no señores, no es ese mi
elemental propósito, sino que, íntima y ardorosamente,
deseo contribuír al saqueo con que se vacían las arcas
del Estado, aspiración noble que ustedes tienen que comprender
es la más intensa y efectiva que guarda el corazón de
todo hombre que se presenta a candidato a diputado. Robar no es fácil,
señores. Para robar se necesitan determinadas condiciones que
creo no tienen mis rivales. Ante todo, se necesita ser un cínico
perfecto, y yo lo soy, no lo duden señores. En segundo término,
se necesita ser un traidor, y yo también lo soy, señores.
Saber venderse oportunamente, no desvergonzadamente, sino "evolutivamente".
Me permito el lujo de inventar el término que será un
sustitutivo de traición, sobre todo necesario en estos tiempos
en que vender el país al mejor postor es un trabajo arduo e
ímprobo, porque tengo entendido, caballeros, que nuestra posición,
es decir, la posición del país no encuentra postor ni
por un plato de lentejas, créanlo... prefiero ser honrado.
Abarquen la magnitud de mi sacrificio y se darán cuenta de
que soy un perfecto candidato a diputado. Cierto es que quiero robar,
pero ¿quién no quiere robar? Díganme ustedes
quién es el desfachatado que en estos momentos de confusión
no quiere robar. Si ese hombre honrado existe, yo me dejo crucificar.
Mis camaradas también quieren robar, es cierto, pero no saben
robar. Venderán al país por una bicoca, y eso es injusto.
Yo venderé a mi patria, pero bien vendida. Ustedes saben que
las arcas del Estado están enjutas, es decir, que no tienen
un mal cobre para satisfacer la deuda externa; pues bien, yo remataré
al país en cien mensualidades, de Ushuaia hasta el Chaco boliviano,
y no sólo traficaré al Estado, sino que me acomodaré
con comerciantes, con falsificadores de alimentos, con concesionarios;
adquiriré armas inofensivas para el Estado, lo cual es un medio
más eficaz de evitar la guerra que teniendo armas de ofensiva
efectiva, le regatearé el pienso al caballo del comisario y
el bodrio al habitante de la cárcel, y carteles, impuestos
a las moscas y a los perros, ladrillos y adoquines... ¡Lo que
no robaré yo, señores! ¿Qué es lo que
no robaré?, díganme ustedes. Y si ustedes son capaces
de enumerarme una sola materia en la cual yo no sea capaz de robar,
renuncio ipso facto a mi candidatura... Piénsenlo aunque sea
un minuto, señores ciudadanos. Piénsenlo. Yo he robado.
Soy un ladrón, y si ustedes no creen en mi palabra, vayan al
Departamento de Policía y consulten mi prontuario. Verán
que performance tengo. He sido detenido en averiguación de
antecedentes como treinta veces; por portación de armas -que
no tenía- otras tantas, luego me regeneré y desempeñé
la tarea de grupí, rematador falluto, corredor, pequero, extorsionista,
encubridor, agente de investigaciones, ayudante de pequero porque
me exoneraron de investigaciones; fui luego agente judicial, presidente
de comité parroquial, convencional, he vendido quinielas, he
sido, a veces, padre de pobre y madre de huérfanas, tuve comercio
y quebré, fui acusado de incendio intencional de otro bolichito
que tuve... Señores, si no me creen, vayan al Departamento...
verán ustedes que yo soy el único entre todos esos hipócritas
que quieren salvar al país, absolutamente el único que
puede rematar la última pulgada de tierra argentina... Incluso,
me propongo vender el Congreso e instalar un conventillo o casa de
departamentos en el Palacio de Justicia, porque si yo ando en libertad
es que no hay justicia, señores..." Con este discurso,
lo matan o lo eligen presidente de la República.
Roberto
Arlt
Aguafuertes
porteñas (1933)