Buenos
Aires 12 de Mayo 2001
Me llamo "Manchita" y hago caca en la vereda
(el problema de la caca en la vereda desde el punto de vista del perro)
Ante todo quiero felicitarlos por esta página y agradecerles
la posibilidad de volcar nuestras inquietudes aquí. El motivo de mi
carta es el de dar mi punto de vista acerca de un viejo problema que
está muy de moda y me atañe personalmente.
Seguramente usted, amigo lector, alguna vez pisó involuntariamente
una de mis deposiciones. Habrá sentido entonces la blanda amortización
que ejercen bajo su pisada y probablemente resbaló, estallando en
improperios irreproducibles. ¿Cuántas veces raspó la suela de su zapato
contra el cordón de la vereda o sacó con un palito lo que queda en
los intrincados intersticios de la suela de la zapatilla?
Sepa usted, que soy inocente en lo que a su desdicha respecta. Vivo
en un departamento de dos ambientes sin balcón y me sacan dos veces
por día, ocasiones que aprovecho para aliviar mi vientre y mi vejiga
casi siempre al borde del colapso. ¿Qué quiere que haga? No puedo
pensar en dónde evacuar mis necesidades. Estoy harto de que se enojen
conmigo por dar rienda suelta a mi naturaleza. Por otra parte, ¿acaso
nunca le cayó una cagadita de paloma en la cabeza? Pero no, a los
pajaritos todo el mundo los quiere y les perdonan todo. En cambio
a mí, que soy el supuesto mejor amigo del hombre, me odian los porteros,
las vecinas me corren con la escoba y una vez hasta me tiraron un
balde de agua que apenas pude esquivar.
La ciudad de Buenos Aires recibe por día 68 toneladas de caca que
equivalen a 17 camiones de residuos y 170.000 litros de pis. Entiendo
que el problema es serio, pero yo no puedo dejar de defecar.
Humildemente quisiera ofrecer algunas sugerencias: si los dueños de
perros dispusieran de pequeñas balizas descartables para señalizar
la ubicación de los soretes, advertirían a los desprevenidos transeúntes
y se evitarían, sin duda, más de una pisada desafortunada. También
sería una idea provechosa agregarle a nuestra comida polvos fluorescentes
de colores para que la caca brillara de noche y diera un bello espectáculo.
En todo caso amigos, no nos corresponde a nosotros los perros encontrar
una solución. La salida está en sus manos, o mejor dicho, en sus palitas
y bolsitas descartables. Mientras tanto, no se olvide de que pisar
mierda trae buena suerte. Así que si le ocurre, siéntase afortunado.
Respetuosamente,
Manchita,
Parvovirus nº 784270, Antirrábica Nº 106483

|