<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="CP_ACP"%> Editorial: Hacen falta tantos ...

 

HACEN FALTA TANTOS AÑOS, TANTO ESFUERZO Y TRABAJO COMPARTIDO PARA CONSTRUIR ALGO,
Y TAN SOLO UN PUÑADO DE PERSONAS DESAPRENSIVAS O INOPERANTES PARA DESTRUIRLO.

 

Durante 20 años consecutivos un grupo de vecinos de Palermo Viejo, -constituídos como Sociedad de Fomento- trabajó incansablemente para mejorar la calidad de vida del barrio. No hace falta enumerar aquí la cantidad de mejoras logradas, -todo está asentado en sus memorias- pero valga mencionar, la Fogata de San Juan, las Fiesta de la Primavera, la Fiesta del Día del Niño, la Fiesta de las Colectividades, nuestro aporte a los Comedores Comunitarios de la zona, los Concursos de Pintura para Niños y para Adultos, las gestiones concretas realizadas para planear mejoras como el paso de la Línea de colectivos 39, la colocación de semáforos, el cambio de nombre a la Placita, nuestra intervencióm para lograr la modificación de la zonificación en el Código de Planeamiento Urbano del sector del barrio para que se impidiera construir en alto, la remodelación de la Placita, las reuniones vecinales a fín de encarar tareas de prevención cuando empezaron los problemas de inseguridad, etc…

No necesitamos constituirnos en grupo sólo por los aconteceres nefastos que a los argentinos nos reunió en plazas, calles y manifestaciones al finalizar el nefasto 2001. Mucho antes de las autoconvocadas Asambleas, esta agrupación de vecinos tuvo en claro que había una necesidad de unirse para reclamar y exigir lo que como sociedad le corresponde, que las actividades comunitarias hacen y harán a su propio bienestar y que el trabajo voluntario y solidario enriquece nuestra vida ciudadana.
Siempre concebimos nuestro barrio como un lugar de inclusión.

Así nacieron muchos emprendimientos, - el último de los cuales es un verdadero orgullo para los habitantes del barrio:
“LA FERIA DE ARTE PLAZA CORTAZAR-PALERMO VIEJO”.
Una propuesta cuya finalidad fue establecer el acercamiento directo entre artistas plásticos y el público, un verdadero “foco de arte” a cielo abierto, único en la ciudad, en el que se pudieran exponer y vender obras sin intermediario alguno. Un espacio que involucrara al barrio como disparador para que se conocieran las últimas tendencias, generaciones y técnicas de la plástica Argentina.
Como Sociedad de Fomento, siempre defensora del espacio público de los vecinos, concebimos esta Feria de tal manera que las obras se expusieran directamente sobre la verja del arenero, y que los artistas no tuvieran la posibilidad de armar puestos ni stands que entorpecieran el libre deambular de los peatones.
Siempre entendimos que una plaza es de sus vecinos.
Una vez establecida la Feria de Arte, poco a poco fueron llegando artesanos que se ubicaron alrededor de ella, autoconvocados, “mixturados” y sin organización ni permisos adecuados.
No fue ni es intención de la Sociedad de Fomento de Palermo Viejo, confrontar con un grupo de gente que –por cuestiones económicas o diversas- se “adhirió” a la Feria de Arte, acoplándose al éxito de público obtenido. Pero es muy cierto que tratándose de una entidad formada “por” y que trabaja “para” vecinos, nos vemos en la obligación de alertar sobre nuestra preocupación creciente que se dá al uso del espacio público.
Hoy la placita Cortázar se ha tornado intransitable, nuestra propuesta original ha derivado en una anarquía absoluta en la cual pareciera tierra de nadie, y ya no es más un lugar de esparcimiento y encuentro. Está completamente ocupada por puestos y stands que impiden sentarse o deambular por el lugar.

No se pueden generar ninguno de los tantos hechos culturales puntuales que realizamos a lo largo de estos años.
El sábado 25 de junio ppdo. los puesteros de la Plaza se instalaron directamente en la calle, obligando al cierre de la misma para el tránsito vehicular.
Las calles Serrano – Borges y Honduras, ambas arterias estructuradoras del tránsito vehicular resultaron cerradas con la consiguiente congestión y caos en los alrededores, ya de por si saturados de vehículos los fines de semana.
Coincidió además con el día de la Fogata de San Juan Nº 20, fiesta que desde hace 18 años consecutivos se venía sosteniendo– ritual que nos reunía a niños, jóvenes y viejos, disfrutando juntos de un momento recuperado del ayer. No se pudo realizar. Aparentemente las autoridades decidieron que la ocupación de la calle por parte de los puestos resultaba inapropiada para la realización de la Fogata y la prohibieron.
A pesar de contar -como lo hacemos todos los años- con los diversos permisos que se requieren, la guardia de bomberos permanente, la supervisión que debía realizar la policía, etc...
En síntesis hemos perdido el uso del espacio público en manos del comercio informal mientras los organismos que debieran tomar cartas en el asunto dejan el terreno librado a una confrontación absurda entre dos grupos con necesidad de trabajar -artesanos y artistas- ubicando en el lugar de árbitro "sin voz ni voto" a la Sociedad de Fomento, que obviamente defiende a la FERIA DE ARTE, regalo desinteresado y que con mucho esfuerzo realizó para el barrio y la ciudad.
A nadie escapa que tomar medidas que afectan lo social, no siempre resulta “políticamente favorable” pero las soluciones que se deban adoptar sólo tienen correlación con una regulación correcta, y el control adecuado del cumplimiento de normas.


Nunca hemos pedido que se expulse del barrio a los vendedores que ocupan la placita y las veredas adyacentes, pero existen otras alternativas que el Gobierno de la Ciudad debería arbitrar para contemplar sus demandas. Hay espacios en el barrio a otra escala, que pueden soportar el número de puestos (sólo en la placita Cortázar, hay más de 100 puestos de manualistas) sin degradar dicha actividad.

También sabemos que se han presentado ante la Legislatura diversos proyectos que incluyen establecer una zona peatonal alrededor de la placita Cortázar a la cual NOS OPONEMOS.
Consideramos que si no existe capacidad de organización y control para regular lo existence, mucho menos se logrará exponiendo las calles a la llegada indiscriminada de vendedores ambulantes, lo cual producirá una anarquía insalvable para el barrio.

 

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