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Buenos Aires 12 de Mayo 2000
ME LLAMO MANCHITA Y HAGO CACA EN LA VEREDA
(el problema de la caca en la vereda desde el punto de vista
del perro)
Ante todo quiero felicitarlos por el nuevo emprendimiento y
agradecerles la posibilidad de volcar nuestras inquietudes aquí.
El motivo de mi carta es el de dar mi punto de vista acerca
de un viejo problema que está muy de moda y me atañe personalmente.
Seguramente usted, amigo lector, alguna vez pisó involuntariamente
una de mis deposiciones. Habrá sentido entonces la blanda amortización
que ejercen bajo su pisada y probablemente resbaló, estallando
en improperios irreproducibles. ¿Cuántas veces raspó la suela
de su zapato contra el cordón de la vereda o sacó con un palito
lo que queda en los intrincados intersticios de la suela de
la zapatilla?
Sepa usted, que soy inocente en lo que a su desdicha respecta.
Vivo en un departamento de dos ambientes sin balcón y me sacan
dos veces por día, ocasiones que aprovecho para aliviar mi vientre
y mi vejiga casi siempre al borde del colapso. ¿Qué quiere que
haga? No puedo pensar en dónde evacuar mis necesidades. Estoy
harto de que se enojen conmigo por dar rienda suelta a mi naturaleza.
Por otra parte, ¿acaso nunca le cayó una cagadita de paloma
en la cabeza? Pero no, a los pajaritos todo el mundo los quiere
y les perdonan todo. En cambio a mí, que soy el supuesto mejor
amigo del hombre, me odian los porteros, las vecinas me corren
con la escoba y una vez hasta me tiraron un balde de agua que
apenas pude esquivar.
La ciudad de Buenos Aires recibe por día 68 toneladas de caca
que equivalen a 17 camiones de residuos y 170.000 litros de
pis. Entiendo que el problema es serio, pero yo no puedo dejar
de defecar.
Humildemente quisiera ofrecer algunas sugerencias: si los dueños
de perros dispusieran de pequeñas balizas descartables para
señalizar la ubicación de los soretes, advertirían a los desprevenidos
transeúntes y se evitarían, sin duda, más de una pisada desafortunada.
También sería una idea provechosa agregarle a nuestra comida
polvos fluorescentes de colores para que la caca brillara de
noche y diera un bello espectáculo.
En todo caso amigos, no nos corresponde a nosotros los perros
encontrar una solución. La salida está en sus manos, o mejor
dicho, en sus palitas y bolsitas descartables. Mientras tanto,
no se olvide de que pisar mierda trae buena suerte. Así que
si le ocurre, siéntase afortunado.
Respetuosamente, Manchita,
Parvovirus nº 784270, Antirrábica Nº 106483
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