FACTORES BIÓTICOS
UNA
Una
llega. Aparece como siempre: con una gran sonrisa. Parece iluminada. Como en
los teatros, con un seguidor que le da en la cara y la hace protagonista. Una
no es protagonista, es como todos nosotros uno del coro estable.
Una es áltamente profesional. Sigue las directivas a pie juntillas, aplica
lo aprendido en los cursos, en sus carreras. Una también es maestra de
“especial” en la 500 y pico de cualquier distrito.
Una es feliz. Una siempre dice que es feliz. Dios la premió. Tiene tres
hijos maravillosos. Dos de su primer matrimonio una nena y un varón.
Ya son grandes y casados. Pero por suerte viven cerca de ella.
El tercero vino después. Una es viuda. Lo que es una suerte al final.
Una no perdió el amor perdió a la persona que amaba.
Una es todo amor para sus hijos. El chiquito es de una pareja posterior y Una
vive “a favor” gracias a él.
Todos los días Una va a las escuelas, obvio que tiene dos cargos, uno
en la “especial” y otro en la EGB que le decimos “normal”
porque nos acostumbramos a cualquier cosa.
Una tiene a su cargo 39 nenes de primer año a la tarde y a la mañana
alumnos de mucha más edad pero que… la verdad son impredecibles.
Una es amorosa, maestra mamá, que se crió en una provincia de
nuestro país y estudió a la luz de las velas hasta séptimo
grado. Que la familia esperaba los exámenes para comprar querosén
para el “sol de noche”. Y Una hoy vive en el paraíso de su
casa propia. Claro que los dos sueldos nunca le alcanzan. Para como está
la situación, los hijos, gracias a Dios tienen trabajo, pero ella los
ayuda igual, esos trabajos precarios no alcanzan para nada, como los nuestros.
Una tiene un nieto de la misma edad que su tercer hijo, van a criarse juntos,
ahora son casi bebés, pero pronto van a correr como tío y sobrino
pero sin darse cuenta, ya están compartiendo pañales y así
será el resto de su infancia.
Una baila con sus alumnitos. El carnavalito si hace falta. El candombe si cuadra.
Y recita una y otra vez el alfabeto porque quiere que esos chiquitos tengan
la misma oportunidad que todos.
Para el día del niño pegó 39 envases vacíos de Danonino
y les puso una tarjeta, y un chupetín. Todo lo guardó en su armario.
Una es distraída. Se olvidó la llave del armario en casa. Por
suerte se la trajeron y todo fue una anécdota. Que por qué se
olvidó?
Una cada tanto tiene problemas en su paraíso.
Hay padres de chicos que creen que Una es incompetente y tratan de agredirla,
verbalmente en la EGB. Hay padres que creen que Una tiene que confesar la dirección
de un hijo vedado para él y la empujan en el medio de la calle para amedrentarla.
Una a veces renguea, porque fue corrida por perros a la salida de la escuela
y tropezó dañándose la rodilla. Por falta de tiempo, cuando
por fin pudo ir a la ART le dijeron que la herida ya tenía demasiado
tiempo y no podían hacer nada. Una tardó en ir porque su bebé
se enfermó y se pasó una semana en La Plata con su bebé
internado.
Una ama la vida, se le ve en el rostro, en esa alegría que trae a cada
día, que la hace distinta de otras, que padecen el rictus fiero del desgano.
Una es capaz de dar hasta la felicidad de dar.
Pero cuidado porque Una hace huelgas. Los días de humedad grande tiene
que estar atenta porque en la habitación del bebé suele gotear
el techo justo sobre la camita. Arreglar ese techo necesitaría de un
tercer cargo para Una.
Pero la ternura conque Una te lo cuenta te deja un sabor a vida que no aparece
en las páginas de Internet. Eso Una no lo sabe porque apenas hace semanas
que un sobrino le abrió una casilla a la que ella no va nunca.
Nunca está triste a la vista de nadie. Ni siquiera cuando te cuenta que
lloró. Porque le perdieron la llave de la entrada de la casa, y por supuesto
no había copia para hacer copia. Por lo que Una duerme con la puerta
sin llave.
Un día cualquiera volvió y encontró a los perros de la
cuadra metidos en su casa, con su suciedad, con su hedor. Una casa invadida
por predadores que ni siquiera eran humanos por el descuido de alguien que a
pesar de todo no le importó asegurar la puerta y mucho menos dejar jabón
en polvo para lavar la ropa sucia por los perros.
Una pega un saltito para sortear el charco de agua que la separa de la vereda,
eso sí, se ríe porque cae en otro. Hoy le toca diagramar figuras
geométricas en el patio con los chicos, pero porque sí, porque
Una es Una, una maestra de las otras les da “hora libre” a los chicos
de quinto y destruye todo el trabajo de Una. Porque Una no tiene horas libres.
Una se ríe mientras saluda y cuenta su mañana con chicos que tratan
de matarse como grandes. A veces le dicen que recuerde que tiene que cerrar
el registro y Una se hace problemas en serio. Llega el 17 de agosto y hay una
nueva meta para Una.
Una sos vos y soy yo. Yo un poco menos porque voy a un locutorio a escribirte.
Pero seguro que Una es de las que hace rato ganó un lugar al que a algunos
nos va a costar más trabajo llegar. |