Impresiones
sobre la ciudad:
Debo
decir que este viajecito lo vine postergando desde hace tiempo. A pesar
de que visité varias veces Lima, por diversos motivos (especialmente
falta de tiempo) no pude hacerlo antes. Lo cierto es que pensé
que iba a ser como "la frutillita de la torta" y no me equivoqué.
Es una ciudad maravillosa, con gente fuera de lo común, amable
y hospitalaria hasta la exageración.
Aquí van a encontrar
mucha información sobre Cusco por lo que no quiero ser repetitiva.
De todos modos, hay tantas webs dedicadas a esta ciudad que si quisieran
informarse no les alcanzaría el día para verlas todas.
Tampoco quiero que esta reseña se parezca mucho a una clase de
historia (aunque prescindir de ella en este caso es imposible), así
que iré narrándoles mis impresiones, mechadas con algún
que otro link que se refiera al tema.
Me pareció una de las ciudades más seguras de las que
conocí últimamente. No digo que no haya que tomar sus
recaudos como cualquier viajero, pero la verdad es que en el tiempo
en que estuve, no ví ni escuché que hubiera habido ningún
hurto. Tener en cuenta que soy una persona tremendamente distraída
y olvido mis cosas por cualquier lugar (algo que me pasó varias
veces) y siempre las recuperé sin problemas.
Por supuesto que apenas llegué se me pegó el
soroche por lo que anduve mareada, con dolor de cabeza y falta de
apetito por un par de días. Hay que tomar mucha agua, de hecho
no se ve a ningún caminante que no lleve una botellita a mano.
Yo me lo pasé tomando té
de coca y la verdad es que me hizo mucho bien. Además, tengan
en cuenta el
clima porque si bien durante el día estaba templadito, por
las noches me morí de frío.
Y algo más: hay que estar en forma para venir a Cusco. No tengo
idea de la cantidad de escaleras que he subido y bajado, pero les aseguro
que raramente encontré una cuadra que fuera horizontal. Físicamente
estoy agotada por lo que me alegro de haber decidido este viaje ahora,
en unos años más... hum, no creo que lo hubiera resistido.
Empecemos
por el hotel:
Como últimamente hacemos todos los que estamos muy ocupados,
busqué un hotel por Internet y obviamente me quedé con
el que tenía disponibilidad. Atención a ésto: reservar
con tiempo, hay mucho turismo y no es tan fácil conseguir alojamiento
de un día para otro.
Yo tuve suerte. Me alojé en el Hostal
El Grial que queda en el barrio de San Blas (más adelante
daré detalles sobre este barrio porque es más que interesante)
y la pasé bárbaro. Es accesible en precio -teniendo en
cuenta la calidad y la atención recibida-Ténganlo en cuenta
y si piensan viajar, comuníquense con Fernando
y verán que es cierto lo que les digo.
Anécdota? Entregué 100 dólares como propina por
error y el conserje -que tomó el billete sin mirarlo- luego volvió
a mi habitación para devolvérmelos diciéndome que
seguramente me había equivocado. Emocionante.
Como
era de suponer, el primer día me fui a conocer la "Plaza
de Armas"
La
plaza Huacaypata -así la llamaban los Incas-
dicen que es el "ombligo" del Tawantinsuyo. También
dicen que fue trazada por el mítico Manco Cápac, el fundador
del Imperio, quien la eligió como un simbólico centro,
y que su padre "el Sol", le había ordenado fundar.
En esos tiempos, alrededor de esta plaza construyeron sus palacios imperiales
los Incas Pachacútec, Sinchi Roca, Huiracocha, Túpac Yupanqui
y Huayna Cápac.
Fue testigo de importantísimos hechos en la historia de esta
ciudad: aquí, en tiempos de los Incas se festejaba la famosa
Inti Raymi, celebración
en honor al dios Sol (que como todavía se celebra los 24 de junio,
sobre todo en Sacsayhuamán, me la perdí por unos días);
el Warachicuy
o la fiesta inca, en la que se sacaban en procesión a las
momias de los antepasados; aquí Francisco
Pizarro proclamó la consquista del Cusco y aquí también
se ajustició a Tupac
Amaru, el indígena de la resistencia (pegué la foto
de la placa que está en el frente de la Catedral, véanla).
Los españoles construyeron en la plaza una arquería de
piedra, que perdura hasta la fecha (también pongo fotos). Aquí
están la
Catedral (construida por los españoles que hicieron traer
bloques de granito de
color rojo desde la fortaleza de Sacsayhuamán) de la cual lo
que más me impresionó fueron sus altares de madera tallada
y revestidos en oro.
También rodean la plaza las iglesias del Sagrado Corazón,
del Triunfo y de la Compañía de Jesús,
A partir de acá, les advierto que no visité ninguna iglesia
más, "para muestra, basta un botón" decía
mi abuela y tenía razón. Oro más u oro menos, imágenes
religiosas cuzqueñas, ángeles arcabuceros, etc... etc...
me parece que me las conozco todas.
Anécdota?
Conocí a estas dos chiquitas indígenas adorables: Sipaku
y Tintaya.

Me
cantaron una canción en quechua y estuvimos charlando un rato
en las escalinatas de la Catedral. Me contaron que los fines de semana
venían a Cusco a vender las artesanías que confeccionaba
su mamá, que iban ambas a la escuela y que vivían en Urubamba.
La estábamos pasando bárbaro hasta que apareció
un policía (con el que tuve que discutir, obviamente) que las
obligó a dejar el lugar. Las chiquitas salieron corriendo sin
decir media palabra, asustadísimas.
Mi cuestionamiento fue para que el hombre me explicara porqué
esas niñas no podían hablar conmigo, cuál era el
problema. Y me contestó lo de siempre, que andan vendiendo lo
mismo que los negocios de la ciudad (obvio si los negocios les compran
las artesanías a los aborígenes) y le hacían una
competencia desleal. Pero es que las chiquitas no me estaban vendiendo
nada ! le repliqué. Yo quería hablar con ellas, enterarme
cómo viven, saber qué sienten, qué piensan, etc...etc...
pero no hubo caso, el hombre no me entendió o no quiso hacerlo,
simplemente.
Después
me volví al hotel, pero antes pasé a comer algo por mundo
hemp (caro pero el mejor...jeje). Es un encantador negocio que queda
en la esquina del Grial Hostel. Más que recomendable, cocinan
delicioso.
 
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