Ocho días en Cusco - I
por La Maga

Impresiones sobre la ciudad:
Debo decir que este viajecito lo vine postergando desde hace tiempo. A pesar de que visité varias veces Lima, por diversos motivos (especialmente falta de tiempo) no pude hacerlo antes. Lo cierto es que pensé que iba a ser como "la frutillita de la torta" y no me equivoqué.
Es una ciudad maravillosa, con gente fuera de lo común, amable y hospitalaria hasta la exageración.
Aquí van a encontrar mucha información sobre Cusco por lo que no quiero ser repetitiva. De todos modos, hay tantas webs dedicadas a esta ciudad que si quisieran informarse no les alcanzaría el día para verlas todas. Tampoco quiero que esta reseña se parezca mucho a una clase de historia (aunque prescindir de ella en este caso es imposible), así que iré narrándoles mis impresiones, mechadas con algún que otro link que se refiera al tema.
Me pareció una de las ciudades más seguras de las que conocí últimamente. No digo que no haya que tomar sus recaudos como cualquier viajero, pero la verdad es que en el tiempo en que estuve, no ví ni escuché que hubiera habido ningún hurto. Tener en cuenta que soy una persona tremendamente distraída y olvido mis cosas por cualquier lugar (algo que me pasó varias veces) y siempre las recuperé sin problemas.
Por supuesto que apenas llegué se me pegó el soroche por lo que anduve mareada, con dolor de cabeza y falta de apetito por un par de días. Hay que tomar mucha agua, de hecho no se ve a ningún caminante que no lleve una botellita a mano. Yo me lo pasé tomando té de coca y la verdad es que me hizo mucho bien. Además, tengan en cuenta el clima porque si bien durante el día estaba templadito, por las noches me morí de frío.
Y algo más: hay que estar en forma para venir a Cusco. No tengo idea de la cantidad de escaleras que he subido y bajado, pero les aseguro que raramente encontré una cuadra que fuera horizontal. Físicamente estoy agotada por lo que me alegro de haber decidido este viaje ahora, en unos años más... hum, no creo que lo hubiera resistido.

Empecemos por el hotel:
Como últimamente hacemos todos los que estamos muy ocupados, busqué un hotel por Internet y obviamente me quedé con el que tenía disponibilidad. Atención a ésto: reservar con tiempo, hay mucho turismo y no es tan fácil conseguir alojamiento de un día para otro.
Yo tuve suerte. Me alojé en el Hostal El Grial que queda en el barrio de San Blas (más adelante daré detalles sobre este barrio porque es más que interesante) y la pasé bárbaro. Es accesible en precio -teniendo en cuenta la calidad y la atención recibida-Ténganlo en cuenta y si piensan viajar, comuníquense con Fernando y verán que es cierto lo que les digo.

 
 
 


Anécdota? Entregué 100 dólares como propina por error y el conserje -que tomó el billete sin mirarlo- luego volvió a mi habitación para devolvérmelos diciéndome que seguramente me había equivocado. Emocionante.

Como era de suponer, el primer día me fui a conocer la "Plaza de Armas"
La plaza Huacaypata -así la llamaban los Incas- dicen que es el "ombligo" del Tawantinsuyo. También dicen que fue trazada por el mítico Manco Cápac, el fundador del Imperio, quien la eligió como un simbólico centro, y que su padre "el Sol", le había ordenado fundar. En esos tiempos, alrededor de esta plaza construyeron sus palacios imperiales los Incas Pachacútec, Sinchi Roca, Huiracocha, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac.

Fue testigo de importantísimos hechos en la historia de esta ciudad: aquí, en tiempos de los Incas se festejaba la famosa Inti Raymi, celebración en honor al dios Sol (que como todavía se celebra los 24 de junio, sobre todo en Sacsayhuamán, me la perdí por unos días); el Warachicuy o la fiesta inca, en la que se sacaban en procesión a las momias de los antepasados; aquí Francisco Pizarro proclamó la consquista del Cusco y aquí también se ajustició a Tupac Amaru, el indígena de la resistencia (pegué la foto de la placa que está en el frente de la Catedral, véanla). Los españoles construyeron en la plaza una arquería de piedra, que perdura hasta la fecha (también pongo fotos). Aquí están la Catedral (construida por los españoles que hicieron traer bloques de granito
de color rojo desde la fortaleza de Sacsayhuamán) de la cual lo que más me impresionó fueron sus altares de madera tallada y revestidos en oro.
También rodean la plaza las iglesias del Sagrado Corazón, del Triunfo y de la Compañía de Jesús,
A partir de acá, les advierto que no visité ninguna iglesia más, "para muestra, basta un botón" decía mi abuela y tenía razón. Oro más u oro menos, imágenes religiosas cuzqueñas, ángeles arcabuceros, etc... etc... me parece que me las conozco todas.

Vista gral. de la Plaza de Armas
 
Vista parcial de la Plaza
 
Arcadas que circundan la plaza
 
otra vista
             
Placa colocada en las paredes de la Catedral
 
Iglesia de la Compañía de Jesús
 
Iglesia de la Compañía de Jesús
 
frente de la Catedral
             
Más arcadas
 
Yo, a contraluz desde la ventana de un bar
 
Ingreso a la Catedral
 
Una toma cercana de la Catedral


Anécdota?
Conocí a estas dos chiquitas indígenas adorables: Sipaku y Tintaya.

Sipaku y Tintaya

Me cantaron una canción en quechua y estuvimos charlando un rato en las escalinatas de la Catedral. Me contaron que los fines de semana venían a Cusco a vender las artesanías que confeccionaba su mamá, que iban ambas a la escuela y que vivían en Urubamba. La estábamos pasando bárbaro hasta que apareció un policía (con el que tuve que discutir, obviamente) que las obligó a dejar el lugar. Las chiquitas salieron corriendo sin decir media palabra, asustadísimas.
Mi cuestionamiento fue para que el hombre me explicara porqué esas niñas no podían hablar conmigo, cuál era el problema. Y me contestó lo de siempre, que andan vendiendo lo mismo que los negocios de la ciudad (obvio si los negocios les compran las artesanías a los aborígenes) y le hacían una competencia desleal. Pero es que las chiquitas no me estaban vendiendo nada ! le repliqué. Yo quería hablar con ellas, enterarme cómo viven, saber qué sienten, qué piensan, etc...etc... pero no hubo caso, el hombre no me entendió o no quiso hacerlo, simplemente.

Después me volví al hotel, pero antes pasé a comer algo por mundo hemp (caro pero el mejor...jeje). Es un encantador negocio que queda en la esquina del Grial Hostel. Más que recomendable, cocinan delicioso.

 

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